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De relaciones e interrelaciones

El sitio lectorias.net/interrelaciones.html dice:
Cuanto hacemos juntos -organizar, planear, brindar, negociar, vender, enseñar, aprender, en fin, lo que se ocurra- requiere de comunicación; eso significa fomentar la buena voluntad.
Hablar mal es sentir miedo ante lo que podría ser (o de hecho es) competencia. Otras veces porque preocupa más las apariencias que el intercambio de ideas; esto causa confusión, conflicto y discordia, antítesis del párrafo anterior.

Sostener conversaciones con amigos es una de las formas agradables de la comunicación. Pero el mundo es de reuniones, conferencias y deliberaciones en que las personas examinan problemas y encuentran soluciones a través de lo sublime en las artes: la comunicación.

En una disertación las primeras palabras que se dicen son cruciales. Se debe convencer con facilidad de expresión y en ello está la maestría. Por ejemplo: "los accidentes de tránsito producen más muertes que las guerras" es un campanazo que pone a pensar...

Si se sabe que los asistentes están en contra de lo que usted va a expresar y desea convencerlos de algo con su discurso o alocución, comience hablando sobre un punto en el que estén de acuerdo con usted. Siempre lo mejor es no discutir, pero si es necesario explicar su posición.



Scámpolo en Tipilambi

El sitio lectorias.net/scampolo.html nos lleva a ese personaje que se encuentra con el mago de la Feria de Tipilambi y le pregunta:

- Es verdad que usted puede decirme quién soy, de dónde vengo y para dónde voy ?

El señor actor sonrió. Era fácil observar que el prospecto de cliente que tenía a la vista no le reportaría ni una sola ganancia más a su bolsa; pero, la forma ingenua en que Scámpolo musitó sus preguntas, le hizo comprender que el recién llegado necesitaba un poco de ayuda proveniente de cualquier parte, y le pareció que no mucha.
(Dice que al mago, le fue fácil entrever en la tenue claridad de la mirada, que se trataba de un jovenzuelo confuso. Se quitó el capuchón y le dijo):

-Pasá, sentate; yo no ando buscando
un hijo pero parece que necesitás
un patrón pater, y puedo hacer
ese papel por diez minutos.

Scámpolo se sentó, y apenas lo hizo,
el mago -que ahora era más anciano que mago-
le espetó: Vamos, decime un número:
ya, el primero que se te ocurra.
Uno -contestó Scámpolo-

-Muy bien... Muy bien, me parece que sos
bastante inteligente, haz pensado en
un número y precisamente el uno.
¿ Sabés qué es el uno ?- le preguntó
el anciano con cara benevolente.
Scámpolo hizo una mueca y levantó
los hombros comunicando: "¿ Qué se yo ?"

Ese uno sos vos -dijo el anciano-
¿ Que yo soy ese uno ? -preguntó Scámpolo.
Sí, vos sos uno de los tantos que andan
por la vida sin saber que andan haciendo,
ni de dónde vienen ni para dónde van.

-Sí, es cierto, yo soy uno de esos-.
Pero antes de llegar hasta aquí
eras nada y ahora sos uno, ¿ cierto ?
Cierto -contestó Scámpolo-
Para ser uno es necesario trabajar,
es la única forma de llegar a ser dos o más
- y diciendo esto el anciano se volvió
a poner su gorro de luna y estrella plateadas
- pero lo importante es seguir siempre siendo uno.

Aquí la lectura completa del libro Tipilambi de Eric Diazserrano lectorias.net/scampolo.html



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© Derechos Copia/Autor © Hannia Hoffmann © Eric Diazserrano