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Mitología indoamericana

El término indoamérica, utilizado por antropólogos y lingüistas, se refiere a los pueblos indígenas americanos, desde Alaska hasta el Cabo de Hornos. La diversidad de las culturas indoamericanas regionaliza el continente americano en Areas Culturales, para efectos de estudio.

El mitólogo rumano Mircea Eliade define el mito como "un relato que narra una historia que es verdadera para el pueblo que lo ha creado; es de inapreciable valor porque es sagrado, ejemplar y significativo. Ha tenido un lugar en el tiempo fabuloso de los comienzos de la humanidad y es, por consiguiente, muy diferente de las expresiones de la vida cotidiana".

En lo que corresponde a nuestros aportes a la mitología indoamericana, cabe hacer notar que nuestras incursiones en ese ámbito, motivadas por intereses lingüísticos, corresponden a la convicción de que la lingüística comparada, la arqueología, la etnología y la mitología son disciplinas que, en conjunto, revelan el pasado de las culturas.

Los estudios consisten en reunir -en relación con un determinado mito o motivo mitológico- textos de toda Indoamérica, para identificar y catalogar sus contenidos. De esta manera establece las principales variantes del mito en cuestión y esas informaciones se fijan en un mapa para visualizar la distribución geográfica del mito, así como las correlaciones geográficas de sus variantes y - lo que es aún más interesante- la ruta seguida por el desplazamiento tanto del mito o del motivo mitológico, en general, como por algunas de sus variantes más significativas.

El estudio de los mitos indoamericanos es una valiosa contribución al esclarecimiento de la historia de los pueblos americanos. En Costa Rica, la serpiente emplumada nahua es visible en las vasijas chorotegas y, en el Cantón de Grecia, la Leyenda de Puente de Piedra, en el distrito del mismo nombre, es uno de los mitos más conocidos.

Tipilambi es el libro en web e impreso que documenta el desenvolvimiento social/cultural e intercultural de la frontera sur de Mesoamérica.



De la interculturalidad

El enlace lectorias.net/intercultural.html dice que los grupos humanos son maravillosamente diferentes. Africanos, españoles, americanos, árabes: cada pueblo tiene su manera de vivir, alimentarse, vestirse, hablar, o disponer del espacio, del tamaño y la distribución de sus casas, así como sus propias normas de cortesía más allá y/o más acá de la globalización del Siglo 21.

El arte y la poética de los pueblos son reflejo de esa diversidad.

Hay quienes llegan a creer que su manera de vivir es la mejor. A algunos les resulta difícil comprender y aceptar costumbres distintas de las propias, al punto de considerarlas ridículas, groseras, primitivas o, simplemente porque no interesa dilucidarlas ante la premura de actividades propias del entorno social en que se vive.

En lectorias.net/poetica.html hay excelente información relacionada con arte e interculturalidad.

Dice que antiguamente la posibilidad de interrelacionarse con personas de otras culturas era casi exclusiva , de quienes viajaban a estudiar o por migración.

Recordamoa a los Fenicios, pueblo de marinos comerciantes, quienes iniciaron con su navegación estas relaciones de intercambio cultural entre gentes procedentes de diversos pueblos, entre ellos los del mar Egeo.

Los griegos, cuna de nuestra civilización , copiaron y rediseñaron gran parte del alfabeto fenicio, legado que nos hace posible conocer y comparar diversos puntos de vista y creencias.

En todas las épocas y lenguajes, los artistas expresan su amor, cantan a la paz, a la naturaleza y a la convivencia entre los humanos. El arte preserva momentos históricos, creencias, costumbres y es ayuda para descubrimientos de la ciencia.



Iztarú

Oreamuno, Cantón de la Provincia de Cartago, Costa Rica; situado en las laderas del Volcán Irazú, con vista hacia el Valle del Guarco, resguarda una historieta que trasciende más allá de la leyenda pues, algunas investigaciones relacionadas con datos históricos precolombinos revelan la procedencia del nombre del (Volcán) Irazú.

Cuenta que Iztarú, hija del cacique de Coo fue llevada a la cima del volcán y ofrendada en sacrificio ante su dios, para detener la furia del Cacique de Guarco, Gran Señor de Purrupura.

En lectorias.net/tipilambi cuenta de la leyenda que dice que, Iztarú, al ser lanzada al volcán hizo estallar la tierra, y con ella a toda la gran montaña... y todos los pueblos de todos los confines de Nolpopocayán (nombre nahua que identificaba a la América Central) sintieron la furia de Iztarú.

Entonces Guarco, el Gran Guarco, lloró... Lloró al ver sus tierras cubiertas de ceniza mientras su población nadaba y se atascaba en el lodazal.
Ante tal fenómeno, la leyenda dice que Guarco prometió y cumplió la paz. En tierras de Coo se sintió un simple temblor de tierra, y continúa diciendo que desde entoces la vida siempre floreció en Aquitava, Churruca, Chicagres y Chumazara en Tatiscú.

Lo interesante del caso es que el terremoto precolombino reventó un cráter, llamado hoy El Reventado y, además, formó una avenida conocida actualmente como Río Reventado.

Vale destacar que un suceso similar aconteció en el año 1963. En ese año el Volcán Irazú entró en erupción y disparó lodo y ceniza como nunca antes esta población había visto o había sido testigo. Ese día sucumbieron las poblaciones de Taras y de El Tejar de lectorias.net/guarco.htmlEl Guarco a causa del lodazal. Tal erupción del Volcán Irazú cubrió de ceniza la ciudad de San José y dañó, casi en su totalidad, los sembradíos y cultivos del Valle Central.



En lectorias.net/lalibertad.html refiere a la divisa blanquinegra, la que sentó las bases del futbol organizado en Costa Rica.

Nos recuerda a Eduardo Garnier Ugalde quien consagró su vida deportiva a este club; como futbolista, beisbolista o atleta, o como dirigente y profesor de educación física.

El 3 de noviembre de 1905 un grupo de jóvenes fundó la institución Blanquinegra, colores que, aún forman parte del acontecer futbolístico pues la Selección Nacional de futbol costarricense los usa en su uniforme alterno; en reconocimiento y homenaje al Club Sport La Libertad.

Los muchachos de don Eduardo (yayo) Garnier, con sus actividades, organizaron en 1922 la Liga Nacional de Fútbol que después cambió su nombre por el de Federación Costarricense de Fútbol y esta institución aún hoy rige este deporte.

Figuran Manuel "toquita" Gutiérrez quien en compañia de Eladio Rosabal (nombre del estadio de Heredia) fundaron el Club Sport Herediano,

Edgardo Baltodano (nombre del estadio de Liberia),

Juan Gobán, nombre del estadio de Limón,

Jorge "Palmareño" Solís nombre del estadio de Palmares,

José "Coyeya" Fonseca nombre del estadio de Guadalupe

y figuran también destacados en las muchas disciplinas que tuvo el Club Sport La Libertad, razón por la que, la mayoría de los distinguidos de la Galería del Deporte Nacional, fueron estrellas blanquinegras.

Muy famosa la carrera de 116 kilómetros entre San José y Puntarenas que se corría paralelamente a lo largo de la línea del ferrocarril, ganada varias veces por Antonio Rodríguez "el Sanjuaneño" llamado así por vivir en la comunidad de San Juan, Cantón Tibás, Costa Rica.

Sólo en 1932 el sanjuaneño llegó en segundo lugar; el ganador este año fue Enrique Hoffmann, persona citada en el libro Sobrerrieles de la escritora Hannia Hoffmann, su nieta.

Cabe añadir que en 1936 las autoridades deportivas del país optaron por terminar con esta competencia al considerarla inconveniente por lo agotadora.



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