Eric Díazserrano

La Doctora Irma Morales
Alcoholismo, mujer, niñez y adulto mayor

A manera de prólogo
La Doctora Irma Morales dedicó su vida a la lucha contra el flagelo del alcoholismo y entre su obra figuran grandes logros que nos la refieren como una persona de bien social, poseedora de una gran voluntad en el trajín de la causa; causa que la llevó a crear la Comisión Nacional sobre Alcoholismo. La implementación de los primeros grupos de Alcohólicos Anónimos es parte de su lucha para que el alcoholismo fuera reconocido como una enfermedad en Costa Rica. Figura también entre su obra, su trabajo tenaz como persona visionaria en relación al sector social y la profesión de Trabajo Social, ante la problemática de la mujer, del adulto mayor y de la agresión infantil.

Este libro escrito por Eric Fco. Díaz Serrano es un documento que aporta al rescate de valores nacionales sobre la vida de la Dra. Irma Morales y su legado al país, que reúne testimonios de un selecto grupo de costarricenses, quienes la conocieron y trabajaron con ella, con ánimo de compartir con las generaciones presentes y futuras, el valioso ejemplo de esta mujer maravillosa, quien dejó, de su paso por la vida, una estela de amor y beneficio para los demás.
Este documento contiene una presentación de hechos y testimonios, documentada en las declaraciones de un grupo de costarricenses que compartieron con ella su trabajo por la recuperación de la población enferma de alcoholismo. Entre esas personas entrevistadas, destacamos los aportes brindados por: El Doctor Abel Pacheco. Psiquiatra: Entrevistado antes de ser Presidente de la República de Costa Rica. Doña Estrella Zeledón. Ex-primera dama de la Republica, en la presidencia de su esposo Rodrigo Carazo. Doctor Guido Miranda Gutiérrez. Expresidente de la Caja Costarricense del Seguro Social. Rodolfo Piza Escalante. Magistrado de la Sala Constitucional de Costa Rica. Y Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Pasamos, entonces, a nuestro recorrido por la vida y el legado de la Doctora Irma Morales de Flores, al conglomerado y a la sociedad costarricense. Gracias al autor por iniciar este libro con uno de mis poemas. Hannia Hoffmann. Mayo de 2018.

La Doctora Irma Morales
Alcoholismo, mujer, niñez y adulto mayor
Capítulo I

Tintilín de gotas de agua.
Poema de Hannia Hoffman, de su libro Juego Canto.

Tintilín de gotas de agua... gotas de lluvia que cantan.
Suena la noche en el aire su tintilín de campanas.
Entre el oscuro misterio suena la noche, o se calla.
Y, entre silencio y silencio, tu pensamiento te habla.
Te cuenta de los recuerdos de noches antepasadas.
Contabiliza tus sueños; realizarlos te reclama.
Ha inventariado las alas que tejiste en horas sabias.
De tus tiempos de trabajo, ha inventariado las armas.
En música misteriosa la lluvia-noche transforma
-sólo porque tú la escuches- su tintilín de campanas.
Y entre su suave armonía en tu mente se deslizan
tus proyectos y tus sueños como traviecillas hadas.
¡Juega en la noche a ser reina ! - te dicen en tanto bailan,
acompañando su danza con risas y carcajadas-
¡Viste tu rostro de fiesta ! ¡ Baña en sonrisas tu cara !
¡ Dános vida en tu trabajo, la vida te lo reclama !
¡ Baila con nosotras, baila, la música no se acaba !
¡ Dános, bailando, la vida, de la que a ti te fue dada !
Y el misterio de la noche iluminan en su danza,
acoplan sus movimientos al sonido de las aguas...
Te devuelven el recuerdo de lo tú proyectaras
sabrá Dios ha cuántos años, al ritmo de las campanas
de otra misteriosa noche, en los años de la infancia,
para que tus pensamientos te cuidaran como hadas
y que, llegado el momento, desplegases bien tus alas.
Un día cualquiera de principio de década de los años setenta la Doctora Irma Morales escucha el editorial de Radioperiódicos Reloj (propiedad del periodista y empresario Rolando Angulo, transmitido por Radio Reloj de Costa Rica Sistema Radiofónico HB, propiedad de los Hermanos Barahona, con la mayor audiencia nacional en las décadas sesenta y setenta del siglo veinte):
"con el radioperiódico que marca el tiempo con la verdad, la justicia y la razón... tilín tilín tilín (suena la campanilla que caracteriza al medio)…
A algunos escapa la situación del país ahora que se implantará en las juntas directivas de las instituciones del estado el sistema denominado 4 a 3; sean, 4 representantes por el partido en el gobierno y 3 representantes por el partido de la oposición.
Se dice también que a los actuales miembros de las juntas directivas se les pagarán prestaciones para que todo tenga un arranque de "borrón y cuenta nueva", sin importar la suma millonaria que aportará la caja de cada una de las instituciones del Estado que vendrán a engrosar los bolsillos, ya gordos, de unos pocos. Este desplante no tiene parangón en la historia del país.
tilín tilín tilín..."

click...
Doña Irma apagó la radio. Sí, eran difíciles aquellos días, pero adentrémonos en uno de esos días en que la persona se abstrae del mundo exterior para hacer un pequeño alto en el camino y darse cuenta de lo actuado y de lo que falta por actuar. Y no, no fue para descansar que doña Irma se quedó aquella mañana en su casa, más que todo lo hizo para ordenar papeles, sacarlos de un lado para ponerlos en otro; algo así como cuando uno reubica los archivos en el ordenador, los pasa de aquí para allá y de allá para acá y, algunas veces reacomoda una vez más para que el archivo quede de manera práctica, acorde a la forma personal de trabajo propio. Pues bien, esa labor le llevó hasta buena parte de la noche de aquel día, en aquellos tiempos en que la gente consideraba que un alcohólico era un vagabundo paria y, ella divulgaba una y otra vez que se trataba de una enfermedad y que debía ser tratada como tal; que el alcohólico era un enfermo, que había que respetarlo, que no nos olvidáramos que hombres muy buenos caían víctimas de este mal. Y esa era su lucha... bueno, una de sus muchas luchas porque es necesario hacer notar que la doctora Irma Morales tuvo una vida de luchas en favor de la justicia social.
Recordó esa mañana el primer localito en la avenida central de la Ciudad de San José, allá en las cercanías del Hospital San Juan de Dios, precisamente cuando se estaba trasladando a un nuevo local que estaría ubicado en el Paseo Colón, por el actual Museo de Arte cuyo edificio, en otros tiempos sirvió como aeropuerto internacional cuando los aviones aterrizaban en el llano de La Sabana, donde hoy es un parque deportivo en donde se asienta el Estadio Nacional.
Rebuscando entre documentos encontró un papelillo que, pueda que ya no tuviera importancia, salvo porque le hizo recordar un algo que la remontaba a 1960 o 62 cuando conoció al doctor Abel Pacheco, sí, el mismo que cuarenta años después sería el Presidente de la República. El fue uno de sus muchos colaboradores; la conoció cuando ya mucha gente hablaba de la gran labor de la doctora Irma Morales.
Este galeno comentaría años más tarde a la periodista Hannia Hoffmann, que había conocido a doña Irma Morales en sus primeros pasos como siquiatra. Que siendo médico general en Guápiles y luego en Puriscal, había venido muy joven aún, a trabajar en el Hospital Siquiátrico Chapuí en el Paseo Colón, como aspirante a siquiatra, como residente del hospital.
Entonces -decía don Abel- me acerqué mucho a doña Irma y empecé a ayudarla voluntariamente con los alcohólicos que llevaba al siquiátrico, pues yo empezaba a tratarlos según las ideas de doña Irma y a referirlos a lo que era entonces la Comisión sobre Alcoholismo. Doña Irma entonces hizo gran amistad conmigo y me dio trabajo, ahí en la Comisión. Eran dos horas, creo que dos veces por semana. Dos horas estirables porque yo, en esas dos horas, veía veinte alcohólicos. Y me acuerdo que a veces pues ni cama había; y acostábamos a los señores borrachitos en el suelo, con papel periódico por cama y ahí los atendíamos.
- En fin, trabajábamos con un amor increíble por aquella gente y ahí estaba siempre la figura inmensa de doña Irma, verdad. Ella ahí pasaba día y noche tomando mucho cafecito y trabajaba y escuchaba, y aconsejaba y luchaba cuando trataba con los pacientes. Y se arrodillaba junto a aquellos hombres tirados en el suelo y los abrazaba y ayudaba a limpiarlos. Bueno, para mí doña Irma era una especie de Madre Teresa de Calcuta, guardando las distancias. Doña Irma fue inmensa con sus borrachitos. Ella me enseñó que no hay que tener asco, que todo es materia. Y ella me enseñó a juntar borrachitos de la calle, como tanto lo hicimos ella y yo. - Ella me enseñó a entrar a las cantinas a sacar borrachitos a los que la gente llamaba jumas. Y nos tenían espanto, cuando nos veían entrar salían en carrera, porque sabían que nos los llevábamos para la Comisión y los internábamos en la Comisión. Como era un servicio muy poquitito, yo me prestaba para internarlos en el siquiátrico, pero muchos siquiatras se oponían pues decían que ese centro hospitalario era nada más para enfermos mentales y que el alcoholismo no era una enfermedad mental. Tenía que estar ya un alcohólico sufriendo alucinaciones para que lo internaran; los diablos azules de verdad, como usualmente los médicos e incluso muchas personas acostumbran llamar a este tipo de alucinaciones.

Es importante hacer notar que para estos tiempos, el trabajo de Doña Irma llamó la atención de los gobernantes y todos empezaron a ponerle atención a su programa y a sus ideas. Sus ideas giraban en un entorno relacionado con la mujer en el ámbito social que también abarcaba la niñez y la problemática del adulto mayor desprotegido. En verdad era sencillo entender la posición de Doña Irma; cuando en un hogar hay uno o varios alcóholicos el caracter enfermizo acomete contra la mujer, ya esposa o madre, contra la niñez que habita en un hogar prácticamente secuestrado por un enfermo alcohólico y en contra del adulto o adultos mayores que viven en ese hogar. Aún más, si no viven todas estas personas juntas como también suele suceder, el carácter enfermizo se exporta hacia los otros hogares, convirtiéndolos en centros proclives a todo acto de violencia, física y síquica.

Doña Irma decía que todo adulto mayor de ochenta años debía de tener derecho a una pensión del estado, por mínima que fuera, sin más trámite que presentar su Cédula de Identidad y aún sin haber cotizado para el régimen de pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social. Esto no era sencillo de comprender para el Sr. Vindas, el actuario de la Caja en esos tiempos, quien aducía que eso no era posible porque tal actuación desfinanciaría el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte. No obstante, cuarenta años después, tal régimen se vería ante los embates de quiebra a raíz de errores en manejos económicos que hicieron polarizar a una sociedad de ancianos sumergidos en la miseria y otros viviendo en la opulencia.

Entonces nos fuimos allá por el Hotel Europa, continuó diciendo don Abel, porque doña Irma había gestionado y abierto la Comisión Nacional sobre Alcoholismo que ya trabajaba sobre bases mucho más científicas, ya teníamos más personal, tales como trabajadoras sociales y sacerdotes. Ya trabajábamos para doña Irma en un plantel bueno y enfrente de ese lugar abrimos el Hogar San Rafael, que era un hogar donde podíamos internar hasta 20 enfermos a la vez y ya teníamos una sección para mujeres. Yo era el médico de ahí, Director de la Clínica San Rafael y trabajábamos sábados, domingos, de día y de noche y creo que gente muy importante de Costa Rica se salvó del alcoholismo en aquel lugarcito tan sencillo y gracias al espíritu de doña Irma Morales.

Definir a la doctora Morales para las personas que no la conocieron es algo así como decir que fue un ángel de bondad, un espíritu luminoso. En términos profesionales, una gran conocedora de la geografía del alma humana. Una mujer con una capacidad de perdón, de conocer, de entender , de ayudar, de escuchar las cosas más horribles brindando siempre una respuesta cálida. Hay que ver cuando a un hombre lo agarra el alcohol, lo destroza y lo convierte en un monstruo y hay que ver cuando este hombre se enfrenta a su realidad. Cuando este hombre se da cuenta de que perdió su hogar, perdió sus hijos, perdió el trabajo, perdió todo. Hay que ver... y había que ver aquella mujer inmensa escuchando, dar un abrazo, dar una bendición, dar un perdón. Doña Irma era un ser espiritual maravilloso.

Pero aquella mañana, doña Irma, bien no había terminado de medio ver un papel cuando ya encontraba otro que llamaba por momentos su atención, como aquel que le llevó a recuerdos dorados de su infancia. Porque Doña Irma provenía de un hogar preciosísimo, con una abuela materna que ella adoraba y con la enseñanza de destacados profesores de gran inspiración como don Omar Dengo quien, como ella misma dijera en un reportaje del Periódico La Nación en el año 1994, "nos despertaba el amor a enseñar".

Cuando la entrevisté para mi programa de televisión "Costa Rica es así", que transmitía todos los días lunes a las siete de la noche en el Canal Siete, propiedad de la familia Picado Cozza, entre los años 1977 y 1980, habló sobre la niñez desvalida, según se refería doña Irma a las personas menores de edad que deambulan por las calles de la ciudad buscando trabajo y comida. Su mayor preocupación según me decía, es que estas personitas son inducidas al alcoholismo y demás drogas nefastas a quienes sus explotadores denominan como burros de carga porque les sirven comercialmente para transportar droga. Según dijo doña Irma en esta entrevista, lo esencial es que hubiera un programa en centros de atención docente para la enseñanza de oficios tales como la ebanistería cuya alternabilidad con adultos profesionales en tales oficios permitiera atraer fondos producto de la comercialización mediante intermediarios vendedores o distribuidores... sí, era una visionaria. Cincuenta años después el país habla de una educación dual y no es exactamente para favorecer a estas personitas abandonadas en las calles de la ciudad.

Volviendo a aquella mañana en que doña Irma, bien no había terminado de medio ver un papel cuando ya encontraba otro que llamaba por momentos su atención, como por arte de magia saltó frente a sus ojos la foto de su abuelita Juanita Zamora y la recordó sentada en el jardín de la casa, con gran cantidad de gente pobre que venía a contarle sus problemas y que ella también socorría a los más necesitados con unas bolsitas de arroz, frijoles o dulce. Seguramente fue su abuelita un ejemplo real de abnegación pues, "algunas veces le preguntábamos dónde andaba y nos decía, vengo de cuidar a un enfermo..." Sí, muchos recuerdos, como cuando se reordena el ordenador... A veces salen folios de remembranza...

En el libro N. 21, Folio 134, bajo el N. 20 de la Parroquia de Heredia dice: "En la ciudad de Heredia el 5 de mayo de 1902, yo el Presbítero Rosendo Valenciano, leídas las tres amonestaciones requeridas según el Santo Concilio de Trento, desposé a Alejandro Morales Fonseca de 26 años, hijo legítimo de Joaquín Morales S. y Pacífica Fonseca G., con Magdalena Moya Zamora, de 25 años, hija legítima de Alberto Moya Salinas y Juana Zamora F.". Este documento es el que hace constar el matrimonio de los padres de doña Irma. Ella nació en Heredia, el 27 de mayo de 1909. Fueron sus hermanos: Noemi, Raúl, Julio, Guido, Rodrigo y Joel Morales Moya.

Emilia Morales, una de sus sobrinas, cuenta que la familia de doña Irma vivió primero en Heredia y que "Mima tenía nueve ó diez años cuando se fueron a Lourdes, distrito del Cantón de Montes de Oca". A partir de ese momento, la vida de Irma transcurrió en la casa de sus padres, en San Pedro. "Esa casa estaba unos 30 metros adentro de la calle y al frente había un jardín, un corredor donde siempre estaban mis abuelitos y un zaguán. A la izquierda, la sala. A la derecha, el cuarto de mis abuelos. Después ya se abría como un zaguán más ancho y ahí había una sala informal. Mas atrás, el comedor. A la izquierda, la cocina. A la derecha, el cuarto de las muchachas, como decían mis abuelitos, refiriéndose a doña Irma y a su hermana Noemi. En ese jardín "había un famoso árbol de mandarina, que no duraban ahí porque todos los nietos nos las comíamos. Mi abuelita era muy complaciente, eso que los ticos llamamos "chineadora". Entonces nos hacía unas golosinas que llamaba suspiros y nos hacía una cosa que nunca he vuelto a ver: los "africanos". Era una clara de huevo batida con la yema, le agregaba azúcar y lo echaba en una bateítas hechas de papel, lo horneaba y era, simplemente delicioso".
Y es que el jardín de la casa de los padres de doña Irma lo adornaban muchas flores como rosas, claveles, clavelones que cuidaba doña Magdalena, su madre. Pero bueno, ya para entonces doña Irma se dedicaba en cuerpo y alma a su trabajo.

Noemi, su hermana, fue maestra en el Cantón de Montes de Oca y en la Ciudad de San José. Ahí también dio clases doña Irma como Maestra Normal. Fue con Noemi que Irma Morales viajó a los Estados Unidos, donde se especializó en Ciencias Sociales y Economía. En el año 1948 doña Irma Morales Moya obtuvo su título en Ciencias Sociales, de la Universidad de Fordham, New York. También se especializó en Economía, Ciencias Administrativas en la Universidad de Columbia, New York. En esta misma ciudad realizó otros estudios y otros cursos especializados. A su regreso a Costa Rica, Irma Morales se dedicó a su trabajo en favor de sectores sociales marginados del país. En una entrevista publicada por ese mismo diario La Nación en 1991, ella misma se define como amante de las artes, propio de una persona anhelante por un futuro mejor para sí misma y para los demás: "Me ha fascinado la música toda mi vida, y he bailado hasta donde las piernas me dieron; me gusta la historia patria y creo que debemos hacerla conocer, soy incansable lectora". Su sobrina, dijo en una ocasión que doña Irma "fue muy buena tía, tocaba guitarra y cantaba, animaba las fiestas de la familia, fue muy alegre y romántica". De igual manera comentaba otro de sus sobrinos, Roberto Morales quien la recuerda como persona alegre , muy activa pero si veía algo que no le gustaba llegaba y regañaba a los diferentes políticos. Su vida se caracterizó por un fundamental interés en ayudar a la familia. Fue una mujer comprometida con su trabajo, de carácter alegre, que aprovechaba esa alegría para que su labor diese buenos frutos. "Siempre me encuentro personas que cuando les digo mi nombre me preguntan: ¿ Vos sos algo de la Dra. Irma Morales ? Cuando digo que soy su sobrino me cuentan que ella los rescató del alcoholismo. A ella le gustaba encauzar a las personas. Y Emilia Morales recuerda a su tía amenizando fiestas familares en las que solía cantar la canción Luna Liberiana".

Uno podría pensar que aquella mañana doña Irma estaba en el baúl de los recuerdos pero no, no era así, es que todo en su casa y en su vida era un testimonio y todos sus apuntes daban de ella una fe; así, Esperanza Castelán de Lara pudo ver a través de ella su misión fabulosa de servicio porque en los ajetreos de su vida cotidiana, mediando entre apuntes, notas y más notas, papeles y más papeles y múltiples entrevistas, la enseñó "a dedicarse a los demás, a servir a los demás".

- "Conocí a Irma Morales en el año 1960 y era entonces directiva del Patronato Nacional de la Infancia; me pidió colaborar con tener un niño o niña antes de que lo adoptaran. Así salieron 13 niñas de mi casa. Cuando Doña Irma fue Presidenta de la Comisión sobre Alcoholismo a mí me nombraron en la Directiva; yo era la más joven de todas. En ese tiempo luchó porque aceptaran al alcohólico como a un enfermo. Estamos hablando del año 1963. Hicimos mucho porque se aceptara al alcohólico como a un enfermo y nunca se me olvida, porque me anunció para hablar en público sin avisarme.

Era tal su forma de idealismo, que tenía una camionetita blanca y una vez llegó una queja diciendo que la Doctora Morales usaba la camioneta de la Comisión sobre Alcoholismo para levantar borrachos. Y era de ella, que nos la prestaba porque yo tenía otra camioneta verde, y las dos andábamos recogiendo a los alcohólicos, que por cierto muy respetuosos, nunca nos faltaron el respeto en nada.

Pero la gente creía que ella estaba haciendo uso de lo del gobierno y eran los gobiernos los que hacían uso de lo de ella. De Irma puedo decirle que es la mujer que más ha servido a Costa Rica, a mujeres".

" Doña Irma fue mi profesora y mi mentora, una madre espiritual, una guía en mi vida y en mi trabajo. Bailábamos, cantábamos, estabamos alegres. Recuerdo bien la primera vez que se abrió un grupo de la Comision sobre Alcoholismo en Alajuela, que fuimos todas a desfilar con ollas, a llamar la atención. Fue el primer grupo que se abrió fuera de la ciudad de San José".

Cuán pronto y ya es el final del día y... mañana un nuevo día, un nuevo despertar para continuar la vida; para doña Irma la palabra mujer es sinónimo de vida, cuidar la vida, prolongar la vida e incluso dar su vida misma por salvaguadar su crío. Esta visión coincide con cualquiera de nosotros como un don natural pero, he aquí que nos topamos con una semblanza de quien además de incluir al niño incluye al adulto mayor, hombre o mujer, proponiendo soluciones a través de el Foro Permanente Contra el Abuso al Adulto Mayor.

Capítulo II. Mujer y familia
La Doctora Irma Morales
Alcoholismo, mujer, niñez y adulto mayor

La gravedad del problema que acarrea la enfermedad del alcoholismo es que crea en el costarricense la ingestión, desde muy temprana edad, de bebidas alcoholicas. El desconocimiento notorio de que el alcohol es una droga peligrosa y la aceptación cultural que de estas drogas se hace en las diferentes actividades del diario vivir, han precipitado a grandes grupos de la población a adquirir la enfermedad del alcholismo, irreversible y destructiva condición que afecta por entero al grupo familiar. Es necesario... cambiar los patrones culturales de nuestro pueblo en cuanto al uso de bebidas alcohólicas en sus actividades sociales... (Irma Morales (Introducción al folleto UNIDAD DE TRABAJO - Estudiemos una planta industrial, la caña de azúcar. Casa gráfica, San José, 1970). Para doña Irma la palabra mujer es sinónimo de vida, cuidar la vida, prolongar la vida e incluso dar su vida misma por salvaguadar su crío. Esta visión coincide con cualquiera de nosotros como un don natural pero, he aquí que nos topamos con una semblanza de quien además de incluir al niño incluye al adulto mayor, hombre o mujer, proponiendo soluciones a través de el Foro Permanente Contra el Abuso al Adulto Mayor. Es importante porque ve el progreso desde un punto de vista social e integral. Claro, ahora a cualquiera le parece como un asunto normal y hasta lógico, sólo que, en aquellos tiempos en que ella decidió tomar parte en los problemas de la sociedad y hablaba de esos temas, a la mayoría de las personas poco les importaba. Mucho menos cuando decidió hacer grupos de apoyo para la mujeres que tenían en sus casas enfermos alcohólicos. Pero como doña Irma hacía que las cosas sucedieran sin importar los esfuerzos que hubiera que hacer y, además era una educadora, concibió que su misión estaba ligada a la educación como la base para resolver los entornos a que las mujeres se ven sometidas, sí, sometidas; porque los problemas de la mujer decía, son parte del proceso tradicional de socialización a la que es sometida. En una entrevista publicada en el Periódico La Nación en 1991, nos dice que la educación ha puesto énfasis en formar al hombre y dejar a la mujer en actividades para llenar su función como ama de casa o como madre, pero sin expandirse más allá de ese rol. Porque en los hogares tradicionales, sobre todo en el campo, cuando se trata de estudiar, el que va a estudiar es el hombre, a la mujer como una gran gracia se le deja ir a la escuela primaria, eso si la mamá no está teniendo chiquitos y tiene que irse a cuidar los chiquitos que están naciendo. Porque la mujer debería estar en cargos públicos y otros menesteres de la vida económica, como jefe de administración de negocios.

Sí... cincuenta años después, el presidente electo Carlos Alvarado Quesada nombró su gabinete de ministros cuyo cincuenta por ciento estuvo conformado por mujeres. Sí, fue doña Irma Morales quien inició este logro. Recordamos sus palabras "Yo hice la mitad de mis estudios aquí y la otra mitad en los Estados Unidos. Participé después de que me gradué en trabajos, competí por posiciones, he ido a organismos internacionales, he participado en una gran cantidad de cosas y nunca he sentido que el hecho de ser mujer haya disminuido mis posibilidades" dijo en 1977 al Periódico La República. Siendo miembro de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Aprendizaje se avocó para que cada día más mujeres llegaran a los cursos que impartía este instituto; entonces ponía en los anuncios: "este curso está abierto para hombres y mujeres".

Su visión fue organizar un servicio, con el fin de producir capital, para crear una fundación que se ocupe de orientar a las mujeres sobre su situación actual, a cuáles metas pueden aspirar y cómo pueden alcanzarlas utilizando sistemas de orientación laboral, de planeamiento profesional, de cultivo de identidad profesional, de incrementación de habilidades, todo con vista al control del propio destino.

Entonces vemos que doña Irma vislumbra el desarrollo por la capacitación para la formación humana en beneficio de niñas, adolescentes embarazadas y madres; y promueve actitudes positivas hacia la persona mayor en temas relacionados con el proceso de envejecimiento, para que el adulto mayor favorezca la creación de redes intergeneracionales.

Y entonces vemos también cómo doña Irma una vez que ha dejado sentadas las bases del problema del alcoholismo con logros bien marcados y establecidos, abre una férrea lucha en pro de la mujer abandonada, por la mujer sola, por la mujer que necesita profesionalización o aprendizaje de oficios y se da a la ardua tarea de formar empresas de mujeres solas. Y aún más, se lanza al rescate preventivo de la mujer alcohólica. Trabajando con ahínco dio amor, medicación, consejo e introdujo a la mujer enferma por el alcohol en Alcohólicos Anónimos, en grupos de Trabajadores Sociales, en terapias de grupo y logró rehabilitar su autoestima logrando sanar desde amas de casa hasta mujeres de la calle.

Lamentablemente podemos decir en términos generales que todas las familias en Costa Rica tienen y han tenido su enfermo alcohólico. Sin embargo y salvo excepciones muy calificadas, sus discípulas no siguieron con tal ahínco porque no tenían el espíritu visionario ni la capacidad de trabajo y entrega de doña Irma, o quizás, porque la opresión heredada vino a manifestarse al faltarles el empuje y entereza de doña Irma.

Quienes trabajaron con doña Irma Morales coinciden en que fue una excelente persona, siempre amable, ecuánime, luchadora, tenaz, persistente para alcanzar sus metas y bastante aferrada a las convicciones que tenía. Una profesional con una claridad increíble para proponer proyectos, para describir acciones, para establecer actividades. Uno siempre llegaba a preguntarle a doña Irma: pero cómo puedo hacer esto, cómo puedo hacer aquello y ella siempre tenía una solución adecuada, por supuesto, lógica y científica para hacerlo.

Muchas veces, coinciden algunas de estas personas, nos dijo: A ver, díganme qué está haciendo el Foro. Y entonces empezábamos a decirle y antes de terminar nos interrumpía diciendo: bueno, realmente están haciendo lo mismo o están haciendo muy poco. Muchas veces las compañeras le decíamos: pero doña Irma, es muy importante lo que estamos haciendo. Ella replicaba diciéndonos: yo no estoy hablando de importancia, estoy hablando de cosas nuevas, de cosas más incisivas, de cubrir a más gente. Acuérdense que en sus manos -nos decía- está el asunto de la violencia en el adulto mayor. Entonces no nos podemos conformar con hacer lo mismo sino que más bien tenemos que hacer cosas nuevas, porque no podemos permitir que la sociedad siga abusando de ellos.

Siempre ella le cuestionaba a uno las cosas de una manera muy profesional y de una manera muy linda. Porque doña Irma siempre tenía un espacio para los demás, siempre tenía un espacio para enseñar. Eso es muy valioso en un profesional. Nunca dijo usted debe saberlo o usted lo tiene que entender. No, ella siempre trataba de enseñarle a la gente, de orientar a las personas, de tener una palabra de aliento, de tener una palabra de apoyo cuando uno no entendía algo, no conocía de algo. Increíblemente solidaria con todo el mundo. El amor que tenía por los demás era increíble. Yo creo que en ella se conjugaron muy bien su profesión en el área social con el amor que tenía hacia la sociedad".

Y, bueno... está clara la admiración hacia la maestra como también queda claro que sin ella las cosas no funcionaban; y no funcionan, como hubiese querido doña Irma. Esta opinión es compartida por los miembros de la familia de doña Irma. Para que el legado de doña Irma transcurra más allá de su tiempo, y del nuestro, requiere del arte de la comunicación contemporánea, base fundamental para cualquier logro y doña Irma por naturaleza lo tenía; vivir era mutar hacia nuevos logros, hacia nuevas metas, hacia nuevas conquistas.

María Isabel Chamorro Santamaría, licenciada en Trabajo social y diputada en el período 1998-2002 no conoció a doña Irma sino que, siendo estudiante en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica, da cuenta que doña Irma Morales era una persona notoria porque se hablaba mucho de ella como pionera, como una de las mujeres pioneras en el campo de lo social, que fue en lo que se destacó. Una mujer muy entregada a las causas nobles, a las causas sociales de este país. Y pionera también en todo lo que fue la solidaridad, el establecimiento de redes de apoyo en los diferentes campos. Y el aporte que realmente doña Irma dio en aquella época es que se hacía en base al asistencialismo, fue en realidad un hecho significativamente cierto para este país en el campo de la salud pública.

Doña Irma se destacó por su espíritu de dedicación, entrega y amor a las causas en las que trabajó. Muy transparente , honrada y a quien se le tenía mucho aprecio. Rodolfo Piza Escalante, presidente de la Corte Suprema de Justicia (fallecido en el año 2002) fue en otra época Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y dice en una entrevista (públicada en la Revista "Costa Rica es así" en el año 1994) que "por estar yo en la corte, ella conversaba mucho conmigo sobre los derechos de la mujer. Una de las cosas que recuerdo de doña Irma era la afirmación de que la mujer necesitaba un empujón inicial, pero que después estaba obligada a ir por su cuenta. Y a mí me parece que esa es la verdadera concepción de la igualdad. Ella me invitó a dar charlas. Yo creo que era una mujer extraordinaria, con una energía de trabajo absolutamente excepcional, pero además con un gran carisma. Ella sobre todo convencía a la gente con su sola presencia. Aún antes de comenzar a hablar ya la gente estaba con ella, porque ella tenía un gran atractivo personal. Su característica era más bien su gran calor humano , una gran capacidad para dirigir y una capacidad de trabajo extraordinaria.

El aporte más valioso de dona Irma era ser ella (misma) -le dijo don Rodolfo Piza Escalante a la periodista Hannia Hoffmann-. Doña Irma hizo muchas cosas, pero lo importante era la convicción que ella le imprimía a todo lo que hacía. Tenía una mirada que reflejaba que creía profundamente en lo que estaba haciendo como un ejemplo para otras mujeres y para muchos hombres. Una persona entregada a sus convicciones. Le voy a decir una cosa, ella lo hacía por convicción y no por brillar; brillaba porque no podía pasar inadvertida.

Era una feminista muy femenina. O sea no era una feminista que quería que la mujer fuera igual que el hombre. No. Era que tuviera los mismos derechos pero que ojalá siguiera siendo desigual. Ella hablaba mucho -incluso de la complementaridad entre las características biológicas y sicológicas del hombre y de la mujer-.

Yo les digo mucho a mis alumnos hombres y se ríen: tengan cuidado, porque mis mejores alumnas han sido mujeres. Una de ellas es Elizabeth Odio, que les ganaba a todos en clase. Son gentes extraordinarias, que también son un acicate para los hombres.

Todavía reconozco que hay una distancia por recorrer. La mayor parte de los jueces hoy, son mujeres. Entre los jueces superiores también prevalecen las mujeres, pero en la corte sólo tenemos dos, de veintidós. O sea, conforme se sube en el escalafón, prevalecen los hombres. No creo que dure mucho tiempo eso. Hay mujeres muy valiosas, por ejemplo ahora entre los magistrados suplentes de la corte, casi la mitad son mujeres. Van entrando a través de distintas rendijas que se les van ofreciendo. Si la mujer tiene un curriculum igual al del hombre, es porque ha hecho más cosas. ¡ Diay ! porque ha tenido que abrirse campo más difícilmente. Yo espero que ya mis nietos no tengan ese problema, pero todavía nosotros tenemos ese reto y una galería de la mujer creo que es importante".

Capítulo III. Nuevas soluciones para viejos problemas.
La Doctora Irma Morales
Alcoholismo, mujer, niñez y adulto mayor

Desde 1955, año de su fundación, a marzo de 1976 doña Irma Morales fue la Directora General de la Comisión sobre Alcoholismo que luego vendría a ser el Instituto Nacional sobre Alcoholismo y luego el Instituto de Alcoholismo y Fármaco dependencia IAFA.

Recordemos que en 1925, el Presidente de la República, don Ricardo Jiménez Oreamuno y su Ministro de Educación Pública don Napoleón Quesada, ordenaron a los profesores y maestros referirse al alcoholismo un día a la semana. Porque, según reza el decreto "es preciso que escuelas y colegios de la República, tomen una participación activa, constante y metódica en la obra de combatir el alcoholismo, cuya propagación arruina al pueblo, apartándolo del trabajo, consumiendo sus caudales y destruyendo sus energías mentales". Así entonces, don Ricardo decreta: "Establécese con el carácter de obligatoria, la enseñanza antialcohólica en todos los colegios y escuelas de Costa Rica, así sean oficiales o de carácter privado. Destínese a esta enseñanza, una lección semanal, que se dará en cada establecimiento docente, en asamblea general a la cual asistirán todos los alumnos del mismo".

En 1947, el Dr. Peña Chavarría pronuncia un discurso en el Congreso sobre el problema del licor y sobre el mantenimiento de la Fábrica de Licores por parte del Estado y, ese mismo año, el Club Rotario hace pública su intención de emprender una campaña regeneradora contra "la mendicidad, la vagancia y el alcoholismo" y en 1948, los miembros del grupo procampaña antialcohólica unen esfuerzos con el Comité Nacional para Educación sobre alcoholismo, en New Haven, Connecticut, para obtener asesoría. En 1950 se suceden gestiones ante el Gobierno de Costa Rica para la obtención de un centro especial para tratar y rehabilitar enfermos alcohólicos.

A lo anterior, nosotros agregamos que, buena parte de las ganancias de la Fábrica de Licores deberían sirvir para robustecer al IAFA, sobre todo para combatir los accidentes de tránsito causados por choferes ebrios a simple olor y vista. Y, aún más, si la alcoholemia correspondiente así lo demuestrara pues, la licencia de conducir le sea retirada al conductor por no menos de cinco años, pues, el carácter enfemizo del alcoholismo requiere bastante tiempo para su cura. Un ciudadano enfermo de alcoholismo no debe, ni puede, conducir un auto o una motocicleta pues tal vehículo de transporte se convierte en una máquina mortal para quien no tiene, dada su enfermedad, control de tal máquina.

Recordemos que en 1954 y gracias a la labor tesonera de la Doctora Irma Morales es creada la Comisión Nacional Sobre Alcoholismo. Así, en 1957, con pacientes del primer grupo de sicoterapia de la Comisión sobre Alcoholismo convienen en fundar los primeros grupos de Alcohólicos Anónimos en Costa Rica. En la edición del domingo 10 de diciembre del año 1957 del Diario de New York, un reportaje de la periodista Sonia Ellis destaca a la Doctora Irma Morales como "una distinguida dama costarricense de gran refinamiento espiritual y con una gran comprensión de los problemas humanos".

Y es que, en la época en que vivió doña Irma, el alcoholismo no se consideraba una enfermedad aunque sí había conciencia de los problemas sociales que tal desenfreno implica. Ella es quien hace ver a gobernantes y gobernados que el alcoholismo no es cosa de sinvergüenzas, que se trata de una adicción por lo que, consecuentemente, requiere atención específica que sólo es posible lograr con la ayuda del Estado. Pero, qué difícil tarea enfrenta doña Irma ante un Estado que, además de no erradicar la enfermedad, les vende el guaro (licor) maloliente de su fábrica, por lo que les quita su dinero, merma la leche de sus hijos, les emborracha y... les encarcela.

Salud... dicen cuando brindan; salud... dicen y toman bebidas alcohólicas para alegrarse, para estar menos aburridos, para sentirse con más confianza, para disminuir la soledad, para reunirse con la gente, para olvidarse de sus problemas, para celebrar ocasiones especiales y toman, a pesar de que les afecte su reputación, sientan remordimientos o, en fin, para sentir como si no les importara lo que la gente piense de ellos sin saber que su salud mental puede sufrir. La cárcel no es solución al problema del alcoholismo, decía doña Irma, y he venido insistiendo en que se formen unidades de desintoxicación a donde las autoridades lleven a los enfermos. El problema del alcoholismo debemos verlo no como algo individual, sino como un problema de familia: falta de recreación, guía para los niños, cosas que hacen falta en nuestro país. No digo que en Costa Rica no se ha hecho nada, todo lo contrario. Pero debemos dirigirnos a un campo en el cual la persona encuentre una profesión para la cual sirva y no un trabajo porque hay que vivir. Educar para obtener un costarricense más sano para fortalecimiento de una patria mejor. Fue dentro de estos conceptos que nació la campaña "El alcohol antes de matar humilla; si usted no ha caído, prevéngase; si cayó, libérese" producida por el autor de este libro y realizada en cine 35mm. así como en video para la televisión, audio para las emisoras de radio e impresos en afiches para periódicos y prensa en general. Colateralmente, también se produjo y difundió la campaña contra el tabaquismo "El deporte, benefactor de la sociedad, es buena razón para no fumar... practica un deporte, destruye un vicio... elimina la nicotina completamente".

La agenda de doña Irma durante esos años estuvo cargada no sólo de trabajo en el país sino internacionalmente, veamos unos pocos detalles: En 1960 es delegada en Carácter de Directora General ante el Gupo de Estudios sobre la investigación de los Problemas del Alcohol y el Alcoholismo, Viña del Mar. Chile. Del 29 de noviembre al 2 de diciembre 1961 forma parte del VI congreso Centroamericano de Psiquiatría. Del 4 al 6 de diciembre de 1962, Alco- holismo, concepto de enfermedad, en Ciudad de Guatemala después de haber participado en el Primer Seminario Latinoamericano de Salud Mental en Cuernavaca, México. En 1964 es Delegada por Costa Rica ante el Seminario de Naciones Unidas de los Derechos Jurídicos de la Mujer en Bogotá, Colombia. En 1966 es representante de Costa Rica en el Symposio de Alcohol y Alcoholismo en Santiago de Chile. En 1966 ofrece un Seminario de Epide- miología y Alcoholismo en Costa Rica. En 1968 es la Presidenta y Organizadora de la Cuarta Conferencia Internacional de Servicio Social en Costa Rica. Ese mismo año organiza la mesa de estudios sobre la epidemiología del alcoholismo en Costa Rica. En Junio de 1970 colabora con el Grupo de Estudios Sobre la Investigación de los Problemas del Alcohol y el Alcoholismo en la América Latina, evento que goza del patrocinio de la Organización Mundial de la Salud. Ese mis año escribe el Estudio Epidemiológico Alcoholismo en Costa Rica. Estado Actual de la Epidemiología del alcoholismo en Costa Rica. Algunos factores psicosociales asociados con las bebidas alchólicas en los adolescentes. Organization of Local Services for the Treatment. Prevention of alcoholism. Alcoholismo, Enfermedad y Problema de Salud Pública. En 1971 es la Representante del Gobierno de Costa Rica a la reunión del Bloque Latinoamericano Consenso Potencial sobre Estupefa- cientes celebrado en Washington. En 1972 es Dele- gada Consejera de Costa Rica a la reunión de la Organización Internacional de Trabajo y participa en el Congreso de alcoholismo. Sevilla, España; y ese mismo año es la Invitada especial al International Alcoholic Congress and Drug Dependance en Génova, Italia. El Doctor Antonio Rodríguez Aragonés, quien fuera director del Hospital Blanco Cervantes es testigo de que profesionales, técnicos, educadores, obreros, amas de casa y hasta políticos, fueron salvados por Irma Morales del alcoholismo; así como miles de familias han sentido el apoyo y el consuelo de encontrar ayuda para un miembro suyo víctima del alcoholismo, alejadas de la pena o vergüenza que otrora sufría quien tenía un alcohólico en la familia.

En 1973 es creada la Ley Orgánica del Ministerio de Salud y nace el Instituto Nacional sobre Alcoholismo INSA como organismo que sustituye la Comisión sobre Alcoholismo. En 1974 es emitida la Ley de Control y Regulación de publicidad de bebidas alcohólicas. Un año después la Ley N. 5823 declara el alcoholismo como enfermedad rehabilitable y en 1986 mediante una reforma, el INSA cambia de nombre por Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia IAFA.

Obviamente, la Doctora Irma Morales es pionera de las luchas para enfrentar el flagelo del alcoholismo en Costa Rica. Su más importante aporte en ese sentido lo constituye el haber cambiado una concepción cultural, al lograr que la sociedad costarricense reconociera el alcoholismo como una enfermedad y se comprometiera, de alguna manera, a propiciar los medios y las instituciones para que los enfermos tuviesen acceso a los procesos de rehabilitación.

Entre 1973 y 1978 doña Irma es Miembro de la Junta Directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social. En 1973 es invitada especial al Congreso Intenacional de Alcoholismo en Venezuela. En 1974 Jefe de Misión de Costa Rica a la conferencia de Perú y Buenos Aires. En 1979, del 1 al 6 de mayo, participa en el congreso y curso sobre alcoholismo en Argentina (Huerta Grande); del 3 al 7 de setiembre participante en el Congreso de Alcoholismo y Farmacodependencia en Tegucigalpa, Honduras; del 22 al 7 de octubre asiste al Seminario Hispánico en Alcoholismo en Florida, Estados Unidos; del 6 al 10 de noviembre es la expositora al Congreso de Mujeres Profesionales y de Negocios. Guatemala con el tema La Mujer en el Desarrollo, igualdad mediante la educación y el empleo. En 1982 es la Organiza- dora y Presidenta del Congreso Latinoamericano de Alcoholismo y Drogas y es Delegada de Costa Rica en cuatro diferentes ocasiones a las Naciones Unidas en las comisiones de Derechos Humanos y estatus de la Mujer. De 1976 a 1986 funge como Presidenta de la Comisión Interinstitucional sobre el agua, la mujer y los problemas sociales. Es Miembro fundador y tesorera de la Asociación de Exalumnos de Trabajo Social, Fordham University, New York. Funda en New York la Campaña para obtener Hogares sustitutos para Niños Abandonados. Es miembro fundador del Colegio de Trabajo Social de Costa Rica. Miembro American Association of Social Workers. Estimula la Participación de estudiantes universitarios en New york en educación para adultos, abriendo programas especiales en esa ciudad. Preside el Consejo Asesor del Centro de Estudios sobre Alcoholismo. Funda y funge como vicepresidenta del Consejo Nacional de Salud Mental y también funge como la primera Presidenta del Consejo Interamericano de Servicio Social. Funda y Preside DELFI, ASODELFI, COOPEDELFI y ANSAD. Forma parte del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) como Vicepresidenta. Miembro de la Junta Directiva del Instituto Nacional sobre Alcoholismo. Miembro fundador del Consejo de la Tercera Edad. Presidenta de la Conferencia Interamericana de Alcoholismo. Miembro Alumni Association Fordhan University Treasurer. Miembro National Association of Social Workers, Estados Unidos. Fundadora y Vicepresiden- ta del Consejo Nacional de Salud Mental. Funda y preside la Asociación pro culto a la Patria. Funda y Preside el Comité Pro Celebración del XXV Aniversario de los Derechos Políticos de la Mujer y es Coordinadora General del Foro Permanente contra el Abuso a la Persona Mayor.

Elizabeth Chaves, una cercana colaboradora, conoció a doña Irma en un proyecto de voluntariado. Trabajó 3 ó 4 meses como voluntaria. y luego surgió una plaza en la Institución.

- "Cuando me entrevistó para el trabajo ella me dijo que la Institución era netamente voluntaria, la gente tiene que tener una mística. Para ella el tiempo no existía, eso me lo planteó desde el primer momento. En términos profesionales la defino como una mujer brillante que buscó siempre rodearse de profesionales para estar bien asesorada. Muy humanista, siempre andaba buscando elaborar proyectos en beneficio de los menos favorecidos como la persona alcohólica y la mujer que no tuvo la oportunidad de estudiar.

Concretaba todos sus proyectos y lograba enamorar a otros para que participaran. Manejaba muy bien esa parte de que se construye con otros.
Planteaba que nunca podemos construir solos y siempre decía que la persona inteligente se rodeaba de gente inteligente. Para mí era un privilegio estar de cerca, porque me integraba como parte de su equipo de trabajo. Con ella aprendí mucho de lo que es la visión integral. Y como persona era alguien que se interesaba por los otros. No sólo le interesaba la parte profesional sino que atendía la parte humana. No se dejaba involucrar sólo en la parte profesional sino que también en la parte humana. Yo crecí con esos principios. Yo soy hechura de ella. Yo siempre vi a doña Irma como una persona de avanzada. Me impactó una vez que estábamos elaborando un proyecto y yo estaba muy preocupada por la parte formal. Ella siempre me decía: es preferible pedir perdón que no hacer algo. Una vez que recibí un telegrama en el que me daban 24 horas para justificar un proyecto que habíamos hecho, yo estaba muy asustada. Ella soltó la risa y me dijo que no me preocupara, ella más bien aprovechó la oportunidad para enamorar del proyecto al viceministro de salud, quien había enviado la nota".

Entre los aportes valiosos de doña Irma a la sociedad costarricense está su labor de pionera en el tema de género, familia y mujer. La Doctora Irma Morales de Flores murió en San José el 3 de diciembre de 1998, y hasta el último de sus días siempre estuvo pensando en nosotros, como un pueblo y una nación que educa a ciudadanos (aunque en la realidad la corrupción política le desanimara). Es ella quien fomenta esos preceptos básicos, claros, firmes, de estadista visionaria. Hoy, veinte años después de su muerte, vemos el alcance de su trabajo pionero y su esfuerzo para lograr profesionales aptos y duchos con ahínco hacia una disciplina que requiere un ministerio basado en un amor y un derecho que, además de benevolente, convenga en ser cariñoso.
El trabajo de investigación que hizo posible este documento fue realizado por Hannia Hoffmann en el año 2000 y desde ese mismo año es visible en nuestra web lectorias.net por lo que hoy, al cumplirse 20 años de la muerte de dona Irma Morales, hacemos la publicación en papel como libro de colección para su disfrute.

Capítulo IV. Su labor y el sistema
La Doctora Irma Morales
Alcoholismo, mujer, niñez y adulto mayor

De la caña se hace el guaro,
¡ qué carambas !
si la caña es buena fruta
si la caña se machuca
¡ qué carambas !
el guaro también se chupa...
Tú eres la que me decías
que nunca me olvidarías;
vámonos emborrachando
¡ qué carambas !
y hasta que amanezca el día...
Vino que del cielo vino
¡ qué carambas !
tú me tumbas, tú me matas,
tú me haces andar a gatas
¡ qué carambas !
pero yo siempre me empino
Para el que toma aguardiente
¡ qué carambas !
el coñac es cosa vana
¿ donde hay juma más galana
¡ qué carambas !
que una juma de aguardiente ?
Anoche dormí en el suelo,
dormí en el suelo teniendo cama
por culpa de ese maldito,
de ese maldito guaro de caña.

Así "reza" una canción popular costarricense, de autor anónimo, y que se hiciera aún más popular en la década de los 70's. Era la cultura del guaro. Sin ánimo por exagerar, en esos tiempos, casi en todas las esquinas de los poblados urbanos y semiurbanos existía una cantina; al punto que, era normal dar direcciones tomando como referencia algún negocio de cantina. En esos tiempos incluso, la escritora Carmen Naranjo en su libro "Los perros no ladraron" destaca este flagelo entre los empleados públicos.

Los años que siguieron después de 1970, fueron de maestros y profesores partícipes de lo que la cultura oficial estandarizada se vanagloriaba diciendo: tenemos más maestros que soldados; tenemos el mejor país del mundo, ejemplo único que los demás países del mundo deberían imitar. Pero ese decir era solo oficial, estatal, muchos de esos maestros y profesores, además de muchos políticos y empleados públicos eran enfermos alcohólicos y, no lo sabían porque fueron los años de la cultura del guaro con el estado dueño, propietario de la Fábrica Nacional de Licores.

Así la educación en general se tornó alienante a la cual se agregó un nuevo fin único, los estudiantes debián vestir un uniforme único y eso hizo comprender a un pequeño sector de estudiantes la pretensión del estado de hacer, lo que llamaron, confección de clones de uniforme único.

Existía por ese tiempo la complicidad de un Colegio de Periodistas que prohibía el derecho de expresión e información a quienes no fueran sus miembros "colegiados" e inclusive, a quienes, estando a derecho con su colegiatura, no opinaran según sus preceptos antojadizos. El atentado contra la libre expresión se mantuvo hasta que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió su Opinión Consultiva OC-5/85 el 13 de noviembre de 1985 diciendo:

"La Corte es de Opinión,
Primero
Por unanimidad que la colegiación obligatoria de periodistas, en cuanto impida el acceso de cualquier persona al uso pleno de los medios de comunicación social como vehículo para expresarse o para transmitir información, es incompatible con el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Segundo
Por unanimidad
que la Ley No. 4420 de 22 de setiembre de 1969, Ley Orgánica del Colegio de Periodistas de Costa Rica, objeto de la presente consulta, en cuanto impide a ciertas personas el pertenecer al Colegio de Periodistas y, por consiguiente, el uso pleno de los medios de comunicación social como vehículo para expresarse y transmitir información, es incompatible con el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos".

No obstante la resolución anterior, pasaría una década para que la Sala Constitucional de Costa Rica, conocida como Sala Cuarta, obligara a acatar dicho dictamen ante el ocaso de una sociedad rural ceñida a una sociedad de estado empresario regido desde la cabeza del mandamás, que era el jefe de estado con rango de Presidente de la República que, entre sus muchas atribuciones, cubría el desempleo del país haciendo cada día más burócratas de opresión heredada.

En la última década del Siglo XX, muchas de esas empresas estatales quebraron: bancos, ferrocarriles, empresas agroindustriales, agropecuarias, en fin, entre variadas excepciones (que no quebraron) la fábrica de licores. La doctora Irma Morales fue quizás mártir en ese mundo principalmente al ser nombrada en setiembre de 1973 a mayo 1978 como miembro de la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social. Doña Irma, desde su posición, pudo conseguir fondos de esa institución para seguir con su noble fin; fondos que le fueron aprobados no precisamente porque la institución o el gobierno deseara ayudar, sino para desviar la atención del público ante las miles de quejas que recibía la Caja del Seguro Social, casi diariamente publicadas en Cartas a la Columna del Periódico La Nación, como consecuencia de los abusos que cometían los funcionarios contra los asegurados en la denominada "consulta externa".

Ahí, doña Irma fue testigo de cosas inusitadas, como por ejemplo un abuso que era notorio los días de pago de pensiones a discapacitados: Dentro del edificio de las Oficinas Centrales de la Caja Costarricense de Seguro Social, la puerta principal dista a unos 60 metros de la Caja de la Tesorería donde se efectúan los pagos. Los discapacitados se presentaban mes a mes para recibir su pago desde horas antes de que abrieran esa puerta principal. A las ocho en punto era la hora para la gran carrera y, desde la mezzanine que como balcón ofrece una vista general de todo el primer piso, muchos funcionarios ya tenían listas sus apuestas el favor del renco tal o del tullido tal otro que ganara el primer lugar en ser atendido en la Caja de la Tesorería.

Doña Irma, con su alto poder humanístico y profundamente apenada por esa situación tan embarazosa para su libre ver y entender (que a cualquiera con un mínimo de respeto humano para sí mismo y ante los demás le resulta doloso), clamó porque tal situación dejara de ser.

Así también fue notorio la raquítica pensión que recibiera una anciana vendedora de flores conocida como "muñeca" en comparación con los costos millonarios de la propaganda exacerbada que hiciera la Caja Costarricense de Seguro Social para darse publicidad por esa pensión otorgada. Estas y muchas otras cosas más de las que fue testigo, le causaron una profunda angustia que llevaría a cuestas durante el resto de su vida. Sin embargo, hasta el día de su muerte, siempre estuvo con ánimo de dar su lucha en favor de los menesterosos. Hoy decimos y cantamos, entre otros temas, "all you need is love" ( J. Lenon) cuando tomamos en cuenta los adelantos en materia de comunicación de nuestro tiempo... sí, lo único que se necesita es amor y, voluntad, aquella voluntad que daba y que nos pedía doña Irma. A doña Irma no sólo debemos darle las gracias, sino que, por el honor de su nombre se hace necesario subsanar el sistema institucional de Costa Rica para salvaguardar a sus ciudadanos.

Epílogo

En la producción y realización de este documento, denominado La Doctora Irma Morales, utilizamos la técnica visible y accesible en lectorias.net/tallerproduccion.html mediante el Taller Literario Hannia Hoffmann y Taller de Producción de Eric Díazserrano siguiendo al pie las pautas correspondientes. Como apertura de Tesis, elaboramos varios cuestionarios. Como Antítesis, la investigación nos proporcionó los datos satisfactorios para su resolución. Como Síntesis, realizamos varias entrevistas que fueron en audio y video para corroborar de buena fe la veracidad de los temas ahí tratados. A partir de ese momento, el trabajo de escritura fue llevado a cabo meticulosamente en Línea por Eric Díazserrano, siempre con ánimo de mostrar la secuencia del ordenamiento seguido en ambos talleres anteriormente mencionados con el respaldo al Patrocinador Fundación Intercultural lectorias.net cronológica y semiológicamente. Posteriormente, y siguiendo la pauta del Análisis, la edición fue enriquecida mediante capítulos para orientar al lector con sendas aclaraciones que permiten la secuencia lógica de la narrativa, más allá de la simple colección de anécdotas. Para cumplir con la fase de la Duda, realizamos la lectura del documento ante sus familiares Roberto Morales y Emilia Morales. Aclaradas todas las dudas en este espacio-tiempo, procedimos a la fase de Materialización con todas las nuevas ponencias solicitadas por ambos y así concluir con la Fase del Quehacer realizando este trabajo.
Fin del libro La doctora Irma Morales.
Tibás, Costa Rica, 01 de mayo del año 2018.
lectorias.net/irmamorales

Adendum

La Doctora Irma Morales fue una costarricense ejemplar. Hizo su educación primaria y secundaria en Heredia. Sus estudios superiores los efectuó primero en San José y luego en prestigiosas instituciones de New York y Massachusetts.
Propició y participó en actividades en múltiples organizaciones y conferencias –nacionales e internacionales– cuyo propósito fue dar solución a problemas de interés social, como lo son la situación laboral de la mujer o el alcoholismo y sus consecuencias para la familia. Ella realizó acciones relevantes en áreas sociales sensibles, proporcionando beneficios a sus contemporáneos y a las generaciones futuras.

Resumen de su labor profesional:

1955 a marzo de 1976
Directora de la Comisión sobre Alcoholismo (Instituto Nacional sobre Alcoholismo, desde su fundación en 1955) Institución creada para el tratamiento y la prevención del alcoholismo en Costa Rica.
Setiembre 1973 a mayo 1978 Miembro de la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Presidenta y Fundadora del Centro de Estudio sobre alcoholismo en Costa Rica.
Profesora de educación primaria, en Costa Rica.
Profesora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica.
Supervisora de Trabajo Social en cuatro diferentes programas de Bienestar Social en New York. New York School of Social Work y Fordham School of Social Work.
Presidenta Conferencia Interamericana sobre al alcoholismo.
Presidenta Honoraria Instituto Nacional sobre Alcoholismo
-
Eric Díazserrano - Editorial lectorias.net / Ediciones años 2002 y 2018
ericdiazserrano@lectorias.net
lectorias@lectorias.net